Un elevator pitch que intenta contarlo todo sobre el negocio en treinta segundos suele acabar siendo confuso; el objetivo no es explicarlo todo, sino generar suficiente interés como para que la otra persona quiera saber más.
Qué conviene incluir en un elevator pitch
- A quién va dirigido tu producto o servicio, de forma concreta, no genérica.
- Qué problema resuelve, explicado en una frase que cualquiera pueda entender sin conocer tu sector.
- Qué te diferencia, brevemente, sin entrar en un listado largo de características.
Por qué la brevedad es más difícil que la extensión
Resumir un negocio en pocas frases obliga a decidir qué es realmente lo esencial, algo que suele requerir más trabajo previo que explicarlo todo con detalle. Ese esfuerzo de síntesis es precisamente lo que hace memorable un buen elevator pitch.

Cómo practicar y ajustar tu elevator pitch
Probarlo con personas ajenas a tu sector y comprobar si entienden qué haces y para quién, sin necesidad de explicaciones adicionales, es una forma sencilla de detectar si el pitch está realmente claro o todavía necesita simplificarse más.
Preguntas frecuentes
¿Debo memorizar el elevator pitch palabra por palabra?
Tener claros los puntos clave es más útil que memorizar un guion cerrado, ya que permite adaptarlo de forma natural según la conversación y la persona con la que se habla.
¿El elevator pitch debe ser el mismo para todos los contextos?
Puede ajustarse ligeramente según el interlocutor (un posible cliente, un inversor, un colaborador), manteniendo la idea central pero ajustando qué aspecto destacar en cada caso.
¿Cuánto debería durar un elevator pitch?
La idea es que sea lo bastante corto como para mantenerse en el tiempo que dura un ascensor o una conversación breve, normalmente entre veinte y treinta segundos.
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