Calcular el margen solo con el coste directo de compra o producción, sin tener en cuenta otros gastos asociados, suele dar una imagen del negocio más rentable de lo que realmente es.
Qué costes conviene incluir al calcular el margen
- Coste directo del producto o servicio: compra, materiales o tiempo dedicado a producirlo.
- Costes asociados a la venta: envío, comisiones, tiempo comercial dedicado.
- Parte proporcional de gastos generales del negocio que también forman parte del coste real.
Por qué el margen bruto y el margen real no siempre coinciden
Un producto puede tener un margen bruto atractivo sobre el papel, pero si se le suman los gastos generales que le corresponden de forma proporcional, el margen real puede ser mucho menor de lo que parecía en un primer cálculo simplificado.

Cómo usar el margen para tomar decisiones de precio
Conocer el margen real de cada producto o servicio permite decidir con criterio en qué merece la pena poner el foco comercial y qué productos, aunque generen ventas, apenas dejan beneficio una vez descontados todos los costes.
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo margen y beneficio?
No exactamente; el margen suele expresarse como porcentaje sobre el precio de venta, mientras que el beneficio es la cantidad final que queda tras restar todos los costes.
¿Con qué frecuencia debo revisar los márgenes de mis productos?
Revisarlos periódicamente, sobre todo cuando cambian los costes de compra o producción, ayuda a evitar que el margen se reduzca sin que te des cuenta.
¿Debo eliminar los productos con margen bajo?
No siempre; algunos productos con margen reducido pueden cumplir otra función, como atraer clientes que luego compran otros productos con mejor margen.
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Consulta también cómo fijar precios para tus primeros clientes y cómo preparar una oferta de lanzamiento para nuevos clientes.



